jueves, 29 de octubre de 2009

AQUÍ UN "LARRY"

Única imagen conocida de Erving tirando, sin que sea un mate.


Pim Pam Pum. Aún resuena en mi cabeza el ruido que hacía el aro, cuando Julius Erving tiró tres tiros libres seguidos en un entrenamiento que tuve la suerte de presenciar. En un parón, tuve la osadía de acercarme al entrenador de entonces, Billy Cunningham y le pregunté:



-¿No hay forma de corregir su lanzamiento?.

-Más fácil sería coronar el Everest por la cara Noroeste en invierno y sin oxígeno.



Pues sí que es difícil, me dije, aunque años después Joji Habu logró la hazaña de escalar el Sagarmatha, me cuentan que en las pachangas que echaba, ya retirado el Doctor J, no sólo no mejoró su lanzamiento, sino que empezó a aficionarse a tirar siempre a tabla. Un inciso para los legos en la materia; el tiro a tabla es un tiro de perdedores y barriobajeros.



¿A qué viene esta introducción?. Pues porque refleja muy bien una penosa situación que tuve la desgracia de protagonizar una infausta tarde de esta semana. Iba yo muy bien acompañado, además de llevar conmigo un botellín de agua. A la altura de la Plaza San Francisco, topé con una papelera y me dispuse a depositar el vacío recipiente en su interior. Dos metros de distancia; un movimiento grácil, cuasi como un tirabuzón, lanzo la botella y pega ésta con virulencia en un borde. Con la misma rapidez, me apresuré a cogerla en el aire, y cual alley hoop me dispuse a machacar, con la mala suerte de que volvió a rebotar hacia arriba. Ya en su caída la cojo con pesadumbre y digo a mi acompañante -qué bochorno-. Con la derrota en los ojos, extiendo de modo lastimero el brazo; abro la mano y dejo caer la botella justo sobre el orificio -grandeeeeee- de la papelera. Pero... what the fuck!!! que da en un lateral y se cae al suelo.



Hasta aquí; esto ni las tres pedradas de Julius Erving. Todo mi señorío y porte por los suelos. Agachándome como un mísero perdedor y claudicando al introducir -metiendo el brazo dentro- la botellita de marras en la papelera.



Moraleja: No os riáis de los picapedreros del basket porque como gritaba el poeta Pepe Domingo Castaño "te puede pasar a tiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii".

9 comentarios:

  1. Sí sí..2 metros..MENTIRA!!!! 50 centímetros!! Bochornosísimo.

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  2. La hora te delata anónimo, espero más anécdotas de Joji Habu.

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  3. Pero si está haciendo un mate...

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  4. después de ver que no sirves para encestar una miserable bola de papel en un cubo, ya no te atreves a deleitarnos con otro de tus fantásticos relatos???

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  5. José Domingo Castaño3 de enero de 2010 a las 14:16

    A tiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii

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